LLIBRES SENSE FULLS

EL LIBRO SIN HOJAS
Uno no deja de sorprenderse del rápido avance de las tecnologías y de cómo estas se comen, literalmente, las tradiciones que deberían mantenerse. En un mundo que lee pero no lo suficiente, que va faltado de cultura y de conocimientos básicos de esas obras universales que, cada vez y por desuso, lo son menos, se empieza a imponer la moda de los libros sin hojas.
Me refiero a los famosos, populares y polémicos e-books. Me sorprendo al leer que estas navidades serán las del año del nacimiento e introducción en los hogares de este nuevo sistema de lectura, una maquina donde caben centenares de ejemplares de esas obras que tanto nos gustan palpar, pagina a pagina, a los lectores de siempre, los que amamos devorar literatura de la manera más clásica.
La oferta de dispositivos lectores, e-book, se ha generalizado hasta el punto que estas fiestas navideñas será uno de los regalos más demandados en España y, posiblemente, otros muchos países europeos. El gobierno español ayuda a que este hecho sea realidad rebajando el IVA que se aplicará por la compra de libro electrónico, un 4 por ciento que es el mismo impuesto que se aplica por la adquisición del libro de papel.
Cabe preguntarse qué obras podremos encontrar dentro del chip de esa maquinita, rectangular y con tapas duras como sus antecesores y como se lo tomará la comunidad de los padres de las criaturas, los escritores. Los clásicos ya no se pueden quejar pero entre los autores de moda nacen las primeras protestas. Hecha la ley, hecha la trampa, dicen ellos mientras se preguntan qué pasará cuando sus libros estén digitalizados y disponibles en la red. Pues lo mismo que con los videojuegos, las películas, los conciertos o la música. Cuando algo se lanza a la red de internet, los piratas ponen al alcance del público todo aquello que debería ser privado o de pago.
Quizás por eso ya hay autores que advierten y amenazan con dejar de escribir. Ildefonso Falcones, creador de “La Catedral del mar” (obra que batió records de ventas), decía ayer en Almería que en el momento en que se pueda leer su libro en internet, cerrará su pluma y dejará de crear. Con toda la razón que acompaña un aviso tan grave, Falcones recordaba que los autores de libros deben tener su retribución porque lo que escriben es suyo y si alguien lo lee, debe pagar. Si las editoriales permiten que la piratería ponga al alcance de todos las obras que se deben abonar, empezará el declive de la literatura y con él, el de la sociedad tal y como la entendemos en sus inicios.
Los e-readers (lectores de los e-books) están listos para descargarse los libros sin hojas y las editoriales, dispuestas a ofrecerlo todo cuanto antes. Los autores, empiezan a temblar. Ha llegado el momento de un nuevo desorden en los conceptos esenciales. Que Dios o las Musas nos amparen.
Comentaris
Malgrat internet i tot el que comporta, no s'han deixat de fer pel·lícules, ni de fer música, ni de fer videojocs, ni res de tot això, Si els editors no cometen els mateixos errors que les discogràfiques amb els CDs, el fet de poder descarregar llibres des de casa amplia el ventall de possibles lectors.